domingo, 2 de agosto de 2020

La epidemia del cólera en Torrelavega en el siglo XIX.



Grabado con enfermos de cólera en 1855


            Si la peste fue el azote de la humanidad del siglo XVII y la viruela la del siglo XVIII,  el cólera lo fue del siglo XIX. El cólera morbo apareció en 1818 en la India, en el delta del rio Ganges,  extendiéndose por Asia, Europa y América. Penetró en España por el puerto de Vigo, ocasionando en todo el siglo XIX más de 600.000 muertos. Esta epidemia que padeció la humanidad aparece en contextos de insalubridad, hacinamiento de la población y falta de los servicios sanitarios básicos como alcantarillado, agua corriente y el control sanitario de los alimentos. La enfermedad cursaba de una forma aguda, con vómitos, diarreas intensas, fuertes retortijones causando la muerte por convulsiones. La trasmisión se hacía a través del agua. Los sistemas de abastecimiento de agua contaminados con aguas residuales eran la principal vía de transmisión.
            Hubo  tres grandes epidemias de cólera en España. La primera que se desencadenó en  1843  no afectó a esta Villa con muy poca población. Fallecieron[1] en este año tan solo  23 personas y ninguna de cólera. La segunda oleada de cólera que si afectó a la villa de Torrelavega en 1855 la cogió desprevenida. En este año, aunque los censos eran muy imprecisos, todo el municipio de Torrelavega contaba con aproximadamente 2.650 habitantes. Solo 1.100 eran convecinos de la Villa. Ese año murieron de la epidemia del cólera morbo 46 personas que citaremos una a una. Se pasó de una media de fallecimientos anuales de menos de 50 a al doble, 103 óbitos en el año del cólera. El medio centenar de fallecimientos anuales se extendieron hasta que en 1858 apareció otra enfermedad, la viruela que acabó[2] con la vida de 16 torrelaveguenses.

EVOLUCION DE LAS DEFUNCIONES EN LA VILLA

                                                              1851     33
                                                              1852     34
                                                              1853     50
                                                              1854     39
                                                              1855     103
                                                              1856     47
                                                              1857     57
  


            En 1833, el cólera invade España y el sur de Francia desde Portugal. En España se constituyeron tres focos: Galicia, Extremadura y Andalucía. La primera gran epidemia de cólera entró a España por Vigo, islas Cies, al fondear embarcaciones que traían soldados polacos enfermos de cólera, que habían participado en la guerra de Portugal. Según Mariano González de Sámano, médico coetáneo de la epidemia, el virus del cólera  se introdujo en la península por Vigo en enero de 1833. El primer afectado por la epidemia, lo fue el 19 de enero de 1833, se llamaba Francisco Conde y vivía junto al arsenal de Vigo; desde aquel día, una triste desgracia recorrió todo nuestro país durante el siglo XIX. Como ya hemos mencionado esta primera oleada del cólera  no afectó a la villa de Torrelavega.
             En muchos lugares, para evitar en lo posible que la enfermedad se propagase se crearon en los pueblos cuadrillas que recorrían las calles para recoger los cadáveres nada más morir. Las familias a veces no colaboraban e intentaban ocultar durante días los fallecimientos ante la duda de que enterrasen a alguien sin estar muerto, rumor que en todos los pueblos tenía algún precedente verídico. Al principio les decían una misa antes de enterrarlos, pero eran tantos los que morían, que algunas veces salía el párroco a la puerta de la iglesia y echaba la bendición a los cadáveres que se acumulaban en la plaza. En muchos cementerios se mantenían abiertas fosas "familiares", a la espera de nuevos fallecimientos entre los parientes más cercanos, para taparlas cuando quedaban llenas.



            La epidemia de 1855, que es a la que nos vamos a referir, afecta a amplias capas de la población castigando con mayor virulencia a las clases más bajas. En Torrelavega se comenzó a hablar de la necesidad de un buen sistema de abastecimiento de agua que culmina a finales del siglo XIX con la construcción de la Traída de Aguas de Cohicillos[3]. Este fue uno de los efectos positivos que trajo a esta Villa la epidemia del cólera. La enfermedad sirvió de acicate para mejorar la calidad de vida de aquellos pobladores. A partir de mediados del siglo XIX se promulgaron leyes sanitarias que mejoraron notablemente las condiciones higiénicas de pueblos y ciudades. Abastecimiento de aguas, eliminación de excretas, viviendas más saludables, enterramiento de cadáveres en los cementerios, modernización de los hospitales fueron los aspectos positivos de esta epidemia. Incluso gracias a ella se dignificó la hasta entonces denostada figura del médico, dejando de ser éste un mero sangrador para ser reconocido como alguien que tenía un conocimiento científico de las enfermedades.
            “Tanto la ciudad de Santander como toda la provincia padecieron una gran epidemia del llamado cólera morbo asiático, y que ocasionó la muerte de miles de personas. Este año culminó la máxima virulencia de la enfermedad que ya se venía padeciendo hacía tiempo”[4]. En Santander se inició en la parte sur y acabó en el Barrio de Cajo. Fue en primavera de ese año cuando la población se vio afectada con fuertes diarreas acompañadas de gran deshidratación. En verano se agudizó el proceso ocasionando la muerte a muchos lactantes, niños, embarazadas y adultos. Santander se quedó sin actividad comercial ni portuaria. Las industrias, talleres y lugares públicos, cerrados. Era tal la angustia, que algunas personas fallecían, no por la enfermedad propiamente dicha, sino del alcohol que bebían pensando que así placaban la diarrea. Con este panorama se crea una Junta Parroquial de Beneficencia del distrito de San Francisco. Para recaudar fondos se hizo una colecta pública, en la que se recaudaron 47.248 reales, contribuyendo con 3.000 reales el Rey, con otros tantos la alcaldía y con 2.500 reales el Obispado. "

Acuerdos Municipales de 1855. Archivo Municipal Torrelavega



            Se estableció una ayuda alimenticia, para los pobres y personas que se habían quedado sin trabajo. Se estableció un servicio con el que colaboraba el Ayuntamiento  "teniendo entendido que debía procederse a dar sopa económica y la Junta repartiría siete onzas de arroz y dos libras de pan". Se administraron medicamentos antidiarreicos, se dieron lavativas, se usaron sangrías y sanguijuelas. Se usaron 681 sanguijuelas, por un importe de 1.358 reales. Era la medicina que había.
            El 19 de octubre de 1854 el Gobernador edita un folleto titulado "Precauciones de higiene elemental para evitar la infección”. En él relata como un pueblo en su Distrito, de 130 vecinos, tuvo 81 defunciones por el cólera. Como colofón el 14 de diciembre de este año el ayuntamiento de Santander “acuerda que se cante un Te-Deum al Todopoderoso en acción de gracias por la desaparición del cólera, que durante dos meses causó multitud de victimas  en la ciudad. Santander tenía entonces 20.000 habitantes y quedó reducida a unos 13.000 aproximadamente”
            Finaliza la epidemia en Santander y comienza en Torrelavega. El primer caso lo encontramos en el verano de 1855. Una mujer, Martina Arriero Ibáñez, de 56 años que  fallece  "del cólera morbo asiático". Es  enterrada[5] el 3 de agosto por el cura Josef Alonso Astúlez. Había nacido en Los Corrales[6], y era hija de Santiago Arriero, natural del mismo lugar, y Maria Ibáñez, natural de Sierra Ibio. Estaba casada en Los Corrales[7] con Julián Fresnedo, hijo de Josef Fresnedo y Mariana Fernández. Tuvieron por hijos a Ángela, Eduarda, Eustaquia, Gumersinda, Joaquina, Magdalena, Manuel, Marcelo y Nicolasa.
            Fueron meses complicados hasta llegar al último difunto a causa del cólera morbo. Atrás quedaron 46 personas fallecidas por esta epidemia. El último difunto a causa de esta enfermedad es una niña Lorenza Alonso Haro[8] que falleció siendo párvula de 4 años y fue enterrada[9] el 22 de octubre de 1855. Había nacido[10] en Torrelavega el 23 de diciembre de 1851. Su padre, Jose Alonso, latonero natural de Burgos, y su madre de Joaquina de Haro, natural de esta Villa. Tuvieron, además de Lorenza, tres hijos más: Amalia, Anselmo y Pedro.


FALLECIDOS  DE CÓLERA EN 1855 EN LA VILLA DE TORRELAVEGA[11]

                                   Martina Arriero Ibáñez                                    56 años
                                   María Jesús Fernández                                      4 años
                                   José Alonso García Campiza                            5 años
                                   Luis Gómez Martínez                                     30 años
                                   Josefa de la Calle Ibáñez                                 60 años
                                   María Diaz Álvaro                                          56 años
                                   Ezequiel Pazos Parga                                      52 años
                                   María García Quijano Menocal                      66 años
                                   Joaquina Fernández Diaz Álvaro                    26 años
                                   Vicenta Gomez Canalizo Diaz                        60 años
                                   José Nafarrate Luza                                           2 años
                                   Manuel Llamas Moro                                        1 año
                                   Petra Carus                                                      32 años
                                   Manuela García del Barrio                              50 años
                                   Matea Peña Ruiz de Villa                                58 años
                                   Micaela Llamas Moro                                        5 años
                                   Josefa García Carus                                            3 años
                                   Ignacia Antia Alvizu                                        22 años
                                   Manuel Ruiz González Camino                       60 años
                                   Ruperta Iturbe Liaño                                        10 años
                                   Pedro Gómez-Soldado González                     84 años
                                   Teodora Caballero González-Campuzano       35 años
                                   Rosa Bagués Texidor                                       38 años
                                   Rafaela Navamuel Celis                                   42 años
                                   Juan González Campuzano                               62 años
                                   José Collantes Larreta                                       18 años
                                   Eulalia Escobedo Martínez                                 3 años
                                   Benita Mantilla                                                 56 años
                                   Filomena González Cacho Cuesta                     7 años
                                   Crisanto Dominé González                                6 años
                                   Felipe González Ruiz                                       70 años
                                   Maria Cruz Zubicaray Gárate                           78 años
                                   Josefa Martínez Piñera                                        9 años
                                   Matías Buysan Garcés                                      36 años
                                   Manuel González Herrera                                14 años
                                   Eugenio García Carus                                        1 año
                                   Manuel González Campanario Diaz                57 años
                                   Clara de Ceballos Domínguez                         56 años
                                   Joaquín García Barrio Ruiz de Villa                39 años
                                   Maria del Otero Perez                                      38 años
                                   Víctor Mendía Lorenzo                                    40 años
                                   Francisca Josefa Aro Cuesta                            49 años
                                   Gabriela Gutiérrez Fernández                          27 años
                                   Mariano Sánchez Mesones                                3 años
                                   Cesáreo García Corona Ruiz de Villa              10 años
                                   Lorenza Alonso Haro                                        4 años
  
                                 


            En plena epidemia del cólera no quedó otro remedio que ponerse manos a la obra. Durante  este año de 1855 era alcalde de la villa de Torrelavega Angel Ruiz, que sucedió en el cargo a José Felipe de Quijano y Moncalián[12]. Estuvo Angel Ruiz como máxima autoridad dos años  hasta que en 1956 es nombrado Francisco Manuel Obregón. En plena epidemia se van a tomar una serie de medidas que vamos a relatar.
            En los primeros días del mes de agosto se produce el primer fallecimiento por cólera. En pleno verano, el 18 de agosto se celebra la primera reunión del Consistorio municipal para tratar sobre esta epidemia. Acudieron el alcalde Ángel Ruiz y los  munícipes Sres. González, Palacios, Buisan y Perojo.
            El primer problema suscitado fue la escasez de tumbas donde enterrar a los muertos. Había poco espacio para dar sepultura a los fallecidos por esta epidemia. Por ello, siguiendo la recomendación de la  Junta de Sanidad Local, se aprobó ampliar el Cementerio de Geloria. El proyecto se denominó “ensanche al Cementerio de esta Villa”[13]. La epidemia de cólera no hacía más que golpear a los habitantes de esta Villa. “Se acumulaban los cadáveres sin que el local del que hasta el día ha existido,  permitiese la conservación de ellos en las fosas por el tiempo que es indispensable para la total disolución”. Este era el panorama y por tanto era indispensable “la ampliación del cementerio de Geloria” y terminar con “la escasez de recursos con que contaba el consistorio”.
            El relato de la primera ampliación del camposanto (después vendrán más), se desarrolló de la siguiente manera: Agustín Gómez de las Bárcenas, propietario del terreno que colindaba con el antiguo cementerio de Geloria, fue convocado por el alcalde Ángel Ruiz[14] a una reunión en el Ayuntamiento, con la siguiente citación: “Es preciso que se persone usted en esta mañana del lunes a fin de demarcar el que se ha de agregar,  hacer su medición, tasar y abonar su valor”[15]. La reunión se celebró el 19 de agosto de 1855. Al mes siguiente ya estaba hecha la tasación. El terreno arrojaba las cifras siguientes: 17.356 pies, lo que equivale aproximadamente a 7'5 carros, ascendiendo su tasación a 827,16 reales de vellón[16].

 
Plano, croquis del cementerio antiguo de 1809 y primera ampliación de 1855, realizado por Juan Alonso Astúlez. Archivo Municipal Torrelavega

            El paso siguiente fue incorporar todos los terrenos a un solo recinto cerrado y tapiado. El pliego de condiciones del nuevo proyecto, que se denominó “Ensanche en el cementerio de la villa”, se redactó el día 2 de septiembre.  Pretendían  construir las nuevas cercas del camposanto, que “debían de ser iguales a las que ya existían de grueso y espesor,  de doce pies de altura” con las esquinas de sillería. Eso era todo.
             El contratista, que ajustaba a los peones que necesitaba por su cuenta, era el encargado de construir la tapia que rodeaba al nuevo cementerio, uniendo las antiguas tapias con las de nueva construcción. Además, estaba incluido en el proyecto  el derribo de la tapia trasera, que sobraba al agregarse el triángulo de terreno antes descrito. La obra fue adjudicada a favor de Rafael Ruiz, vecino de esta Villa, a razón de 14 reales la braza, saliendo como fiador Andrés Herreros. Aproximadamente, el coste de cada peón en aquellos tiempos era de “12 reales por la mano de obra de cada braza”[17].

INVERSIÓN  CEMENTERIO GELORIA

                                    Primer cementerio   1809/1810    5.235,17  maravedíes
                                 Ensanche                1854/1855    6.477,68  reales de vellón


            El desglose de estos 6.477,68 reales de vellón invertidos en el ensanche del cementerio es el siguiente: 827,16  por el valor del terreno y los 5.650,52 restantes por materiales empleados y los jornales de sus empleados[18].
            Durante este año, y una vez ampliado el cementerio de la Villa, se construyeron nuevos nichos. Para ello se nombró una comisión compuesta por el perito D. Antonio Martínez Oñate, y los convecinos D. Juan Ruiz de Villa y D. Manuel Urbina para que llevaran a efecto el “señalamiento del terreno, su medición y demás operaciones”. Se acordó construir nichos o sepulcros cuya propiedad se adquirirá “perpetuamente” por los que la soliciten vecinos o habitantes de esta Villa. El Ayuntamiento era el encargado de aplicarles una cuota que servirá para pagar las obras que se iban a ejecutar. Y también se determinó que sean D. Andrés González Piélago, y D. Guillelmo Gómez Cadorrniga los que acuerden que venga de Santander un médico “durante las circunstancias excepcionales a encargarse de la asistencia de enfermos de cólera de esta Villa. Con esta aprobación se dio por concluida la sesión extraordinaria de este día.

NICHOS CONSTRUIDOS CEMENTERIO GELORIA 1855[19]

                        Águeda Ruiz – Pedro Campo             Feliciano de la Mora
                        Antonia Alonso Astulez                     Gregorio Miguel
                        José Díaz                                            Antonia de la Cuesta
                        Francisco de los Terreros                    Dolores González
                        Isidoro Fernández                               Nicanor Díaz Labandero
                        Juan Francisco Castañeda                   Manuel Obregón Piélago
                        (General)
                                                         

            También en esta reunión se aprobó apartar al médico D. Teodoro Castañeda, asalariado de esta Villa, y poner en conocimiento del Gobernador Civil el comportamiento de D. Juan José Argumosa “quienes faltando a lo que la humanidad doliente exigía, con extrañeza se les vio abandonar la asistencia de algunos enfermos que sucumbieron sin auxilio médico a pesar de haber sido avisados”. Se ausentaron y fueron a Las Caldas del Besaya a tomar baños. De esta manera quedó vacante  la plaza de “médico asalariado de la Villa”. Se solicitó un nuevo médico al Gobernador.

           
ENTERRAMIENTOS EN TORRELAVEGA

                                                     Periodo 1810/1820     13 al mes
                                                     Periodo 1840/1870     32 al mes
                                                     Periodo 1870/1890     122 al mes


                En el mes de noviembre, el día 17, vuelve a reunirse el consistorio municipal. Ya había finalizado “el aumento del cementerio y se iba a comenzar la construcción de la Capilla y los nuevos nichos. Se acordó en este día reservar el suelo restante para las “clases que no quieran, o no se hallen con medios pecuniarios” suficientes. Se comisiona a D. Antonio Martínez Oñate y a D. Juan José Alonso Astulez, para que se encarguen del plano y del presupuesto de la obra de los nichos.

            Unos días antes de la Navidad, el 15 de diciembre se vuelve a reunir el gobierno municipal. Este día se aprueban dos importantes acuerdos. Uno se refiere a  la “Lista de donativos para atender a los enfermos del cólera” que se había creado. Se acordó que la encabezara el Excmo. Sr. D. Ramón Castañeda con 300 reales de vellón y que pasara a gestionarla D. Francisco Manuel Obregón, presidente de la Junta de Beneficencia. Y el otro acuerdo se refería, a que tras la separación en agosto de los médicos oficiales, comienza a trabajar como médico de la Villa, D. Teodoro Castañeda, profesor de Medicina y Cirugía. Le tocó lo peor, la asistencia a los enfermos afectados por la epidemia de cólera morbo. Eran conscientes que no solo había que agradecérselo sino también gratificarle generosamente. Por ello aprobaron “satisfacerle generosamente”. A partir de los primeros días de enero del año siguiente, la plaza de médico Cirujano de esta Villa fue adjudicada[20] a este galeno con el sueldo de 7.000 reales de vellón. Y por último, siete días después, se acordó gratificar a la persona que aplicaba a los enfermos pobres del cólera lo descrito por los médicos. Se trataba de D. José Fernández Felgoroso al que se le abonaron “por los servicios prestados durante la época que reinó la epidemia del cólera morbo asiático en esta Villa, la cantidad de 640 reales de vellón”. Los fondos del ayuntamiento no daban para más. Al año siguiente, 1856, no falleció nadie de cólera


Torrelavega, 1 junio 2020.



           




[1] Bustamante Gómez, Tomás y Fernández-Regatillo Ruiz, Amparo; José Benito Gutiérrez Bustamante, Manuel González Campuzano, Marcos Barreda Soto y 712 vecinos más. Editorial Quinzaños 2018, páginas 173 a la 179.
[2]  Bustamante Gómez, Tomás y Fernández-Regatillo Ruiz, Amparo; El cólera de 1855. 1365 enterrados en el cementerio de Geloria, 1851-1870. III volumen de la colección del Cementerio de Geloria.
[3] Bustamante Gómez, Tomás; El Banco de Torrelavega, 1920/1942. Graficas Quinzaños, 2009, páginas 62/70.
[4] Vázquez González Quevedo, Francisco; Gran epidemia del Cólera Morbo Asiático de 1855. La medicina en Cantabria.
[5] Libro Difuntos Torrelavega (1852-1862), folio 50 vto.
[6] No hay registros de Los Corrales.
[7] No hay registros de los Corrales.
[8] Sus abuelos paternos fueron Sebastián Alonso, tintorero,  natural de Burgos, y Rosalía Quintana, natural de Pámanes; y los abuelos maternos Miguel de Aro, natural de Rivero, y Gertrudis Cuesta, natural de esta Villa. Todos labradores.
[9] Libro Difuntos Torrelavega (1852-1862), folio 70.
[10] Libro Bautizados Torrelavega (1835-1852), folio 252.
[11] Fueron 46 las personas fallecidas de cólera en 1855 en la villa de Torrelavega. La historia familiar de todos ellos la pueden leer en el Tomo III del Cementerio de Geloria, cuyos autores son Tomás Bustamante Gómez y Amparo Fernández-Regatillo Ruiz.
[12] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2014/12/jose-felipe-de-quijano-y-moncalian-1804.html
[13] Bustamante Gómez, Tomás y Amparo Fernández-Regatillo Ruiz; El cementerio de Geloria en el siglo XIX. Artes Gráficas Quinzaños, 2016.
[14] Alcalde de Torrelavega de 1854 a 1856.
[15] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H 165;4, 10.
[16] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H 165;4,11.
[17] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H189;02,001.
[18] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H165;04,19.
[19] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H165; 4; 2
[20] Sesión Municipal correspondiente al 9 de enero de 1856.

martes, 7 de julio de 2020

Sedes de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega, (1913-1930)




Cámara Oficial de Comercio e Industria de Torrelavega, 1930.
Colección Tomás Bustamante

            Al principio, en sus comienzos, la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega ocupará varios emplazamientos hasta que en 1929 inaugure su primera sede en propiedad: un edificio de nueva construcción erigido en el lugar de la Llama, en la Avenida de Miguel Primo de Rivera[1]. Hasta ese momento y durante dieciséis años, que es el periodo que se extiende desde que se crea la Cámara en 1913 hasta 1929, la institución se va a instalar en dos locales más.
                Los primeros pasos los va a dar en el edificio en donde estaba ubicado el ayuntamiento de Torrelavega, que en aquellos años era en la Plaza del Grano. Allí se celebran las primeras reuniones y se trabaja en los documentos que van a ser enviados a Madrid en el otoño de 1912, en los cuales se solicita la creación de una “Cámara local” para esta ciudad. El alcalde, Florencio Ceruti Castañeda[2], barón de Peramola y Peracolls, desde su despacho, impulsa y da cuerpo a este proyecto que intenta que sea el de toda la ciudad.
                Nombra y designa al que va a ser el primer secretario accidental de la Cámara, Francisco Fuentes Fresnedo, y a las personas que formarán parte de la Junta Provisional de la Cámara de Comercio en enero de 1913. La Real Orden por la que se autorizaba la creación de la Cámara ponía condiciones. Debían de comprometerse, los comerciantes, de los gastos que no fueran cubiertos con los ingresos y que aparecían reflejados en los presupuestos anuales. Un notario debía de certificar esta obligación redactando una “escritura de compromiso” que debían de firmar los peticionarios. El alcalde lo soluciona en pocos días. Persuade a cuarenta ciudadanos, propietarios, comerciantes, industriales y convecinos comprometidos con el proyecto. Él también lo hará. La escritura es remitida a Madrid en febrero de 1913 y, un mes más tarde, otra Real Orden aprobará la constitución oficial de la Cámara de Comercio. En abril de ese mismo año, también se elige el ayuntamiento como lugar donde se van a exponer las listas de comerciantes e industriales que con derecho a voto son elegibles. La reunión para elegir la primera Junta Directiva de la Cámara se va a celebrar, el día 27 de abril, “en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento”[3].
                Por lo tanto podemos confirmar que las dependencias y el salón de plenos del consistorio municipal situado en la Plaza del Grano es el lugar donde se dan los primeros pasos para la constitución de la nueva institución. Confirma esta hipótesis la aparición en los periódicos y semanarios de la época, en los primeros días del mes de febrero, de un edicto de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega. Estaba firmado por Francisco Fuente Fresnedo, funcionario y secretario accidental de la Cámara, y en él se hacía un llamamiento a los contribuyentes con derecho a voto de esta ciudad. El censo electoral había que publicarlo y correspondía verificar sus errores. Decía el edicto: […] Se hace saber al público que, formado el censo electoral de contribuyentes con voto, para la elección de miembros de dicha Cámara, quedará expuesta a los interesados, durante la primera quincena del mes de febrero, en la secretaria piso 2º de la casa número 4 de la Plaza de Baldomero Iglesias. […]
                En el acta de la siguiente sesión, la del 25 de mayo, no se recoge en dónde se celebra. Será una reunión pequeña a la que solo van a asistir siete personas y el secretario: “Reunidos, previa convocatoria, bajo la Presidencia de don César Campuzano Ruiz[4], los señores D. José Ortiz Ruiz[5], D. Santos Mesones García, D. Ignacio Pérez Canales[6], D. Arturo Fernández Diestro, D. Miguel Zabala Gómez, D. José de Diestro Sánchez, miembros de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio e Industria…”[7]. Posiblemente pudiera haberse celebrado en la primera sede de la Cámara, ubicada en el número 3 de la Plazuela del Sol. Se trataba de un local alquilado y preparado para tal fin. Por lo menos allí se alojaba la secretaria de la Cámara. Sabemos que esta sede, que a veces se definía como “local donde estaba instalada la secretaria de la Cámara”, no era pequeña. Su propietario hizo obras para acondicionarla a las necesidades del inquilino. Es posible que la Cámara de Comercio dispusiera de esta sede hasta 1915. Este año el administrador de la casa[8] donde estaba instalada la secretaria de la Cámara, Ricardo Fernández, escribe al presidente de la institución una carta reclamando “que se le abone una cuenta de gastos y de materiales invertidos en habilitar el local que en la aludida casa tenía alquilado esta Corporación”.



Primera sede de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913.
 Colección Ricardo Bueno Fernández.


            En la sesión celebrada por la Cámara el día 29 de marzo de 1915 el presidente, César Campuzano Ruiz y los demás miembros de la Junta Directiva acuerdan “rechazar de plano esa pretensión por entender que dichos gastos no le son imputables y que se le haga saber dicho acuerdo”[9]. No quedó satisfecho el administrador de la casa y volvió a intentar por escrito la cobranza de lo gastado en adecentar y habilitar el local para la Cámara. Lo intenta por segunda vez y vuelve a reclamarlo por escrito. En la reunión de la Cámara correspondiente el día 31 del mes de mayo, encontramos datos que corroboran nuestras tesis: “D. Ricardo Fernández insiste que la Cámara le debía abonar los gastos por él realizados como administrador para habilitar un local independiente en la casa número 3 de la Plazuela del Sol en donde estuvo instalada la secretaria de la Cámara”. Aquí ya nos habla del lugar y el número donde estuvo la Cámara. La Junta Directiva de la Cámara ratifica su acuerdo de no acceder a dicha pretensión por considerarla improcedente.
            Queremos destacar la expresión reflejada en el acta que dice: “… en donde estuvo instalada….” en pasado[10].  Por la redacción de este nuevo escrito sacamos la conclusión que en este año de 1915 la Cámara abandona su primera sede y se instala en otra más amplia, en el número 32 de la calle Consolación. Corrobora esto último el hecho que se produce en la sesión de la Junta Directiva de la Cámara correspondiente al día 31 de marzo 1919, que es el día en que toma posesión el nuevo secretario de la Cámara, Manuel Barquín Agüero, y en donde “se fijan las horas de seis a ocho de la tarde para que esté abierto al público el domicilio Social de la Cámara cuya apertura será anunciada tan pronto se habilite el local necesario. También se aprueba ese mismo día “adquirir el material necesario para la Secretaria”. Luego suponemos que el secretario que redacta el acta habla de un nuevo domicilio social y este será el de la calle Consolación[11].  
                Seis años antes, durante los primeros meses de 1913 se va a vivir al primer piso del número 32 de esta calle Consolación, la modista Leonor Hidalgo: “La erudita modista señorita Leonor Hidalgo, ofrece á su numerosa clientela su nuevo domicilio en Consolación 32, primero”[12].  Es en esa casa donde se ubicará la Cámara de Comercio en el primer piso izquierda. Será su segunda sede, en donde también se va instalar “La Fábrica de Chocolates y Confitería” de Ángel Blanco.
                Podemos suponer que la mudanza se produce en 1919. Y se amuebla en octubre de ese mismo año: “A continuación se acuerda adquirir varios muebles para la Cámara”[13].  A final de año la Cámara vuelve a iniciar un proceso de mudanzas. El dueño de la casa, el indiano Ignacio Saro Colsa, que tenía alquilado el piso primero a la Cámara, lo necesitaba[14]. Se inicia el traslado, en la misma calle, en el mismo número pero en diferente piso, la Cámara subirá al segundo: “A continuación la presidencia pone en conocimiento de los Sres. Vocales de la Cámara que necesitando el dueño de la casa ocupar el piso donde hoy se encuentra instalado el domicilio de la Cámara, advierte a la misma la necesidad de ocupar el segundo piso del mismo edificio. Deliberado extensamente el asunto la Corporación acuerda encargar al Secretario de la Corporación para que solucione el asunto”[15].  


Segunda sede Cámara de Comercio número 32 de la calle Consolación en 1919.
Colección Amalia Saiz Blanco.



            Debajo de donde estuvo instalada la segunda sede de la Cámara de Comercio de Torrelavega, en la calle Consolación, estaba situada, desde 1921, la sucursal bancaria “Sociedad de Crédito y Fomento de Ahorros de Barcelona”. Allí se realizaban todo tipo de negociaciones mercantiles que tenían que ver con el crédito y la banca. Estaba especializada en operar en bolsa nacional y extrajera manteniendo información de las principales plazas: Paris, Londres, Roma, Zurich, Buenos Aires y New-York. Además, se realizaba compra y venta de monedas extrajeras. Esta sucursal que en Torrelavega tenía la Sociedad de Crédito y Fomento de Ahorros de Barcelona estaba dirigida por el convecino Ezequiel Cabrillo, que era su gerente. La matriz de esta sociedad de crédito adujo para realizar esta inversión “que Torrelavega era el centro comercial e industrial en una región agrícola y pecuaria de considerable importancia”[16].  Hay que recordar que por estos y otros motivos hacía unos meses que se había constituido otra sociedad crediticia en la ciudad: El Banco de Torrelavega (1920-1942)[17].  Eran buenos años para la ciudad.
            Es muy probable que  la Cámara de Comercio permanezca en este lugar diez años, desde 1919 hasta los primeros días del mes de enero de 1929, que es cuando se muda a su nueva sede, un magnífico edificio que se inaugura en agosto, en las fiestas de la Patrona de la ciudad. Será su tercera sede, la primera en propiedad.
            En el mes de enero de 1927 se va a producir un hecho que atañe al local que ocupaba la Cámara en la calle Consolación. Lo cuenta el historiador Aurelio García Cantalapiedra. “La Biblioteca Popular (1927-1937) ocupó, en sus comienzos, un local cedido por el ayuntamiento en su antigua sede de la Plazuela del Grano. En este local se inician provisionalmente las actividades de la prestigiosa institución cultural. Pasan los meses y en el mes de noviembre, el Ayuntamiento reclama a la Biblioteca Popular el local que le había cedido. Le necesitaba para instalar, lo antes posible, el Juzgado de Primera Instancia”. El problema plateado era grave y se resuelve gracias a la colaboración de la Cámara de Comercio, que le cede parte del piso de la calle Consolación. Compartieron el local aproximadamente año y medio. Para entonces, la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega había ya iniciado las obras de su nueva sede en la Avenida de Primo de Rivera. Y es a partir de enero de 1929 cuando se quedará en este piso exclusivamente la Biblioteca Popular.
                Víctor de la Serna en un artículo aparecido en el Álbum de Torrelavega que se había editado en verano 1929 con motivo de la inauguración de la nueva sede de la Cámara de Comercio, nos ofrece las claves sobre la sede en el número 32 de la calle Consolación: […] Fue la Cámara de Comercio quien acogió en su seno una gran institución de cultura, hoy próspera y robusta, hasta el punto de bastarse ella sola para dar tono y categoría intelectual a Torrelavega y colocarla en la avanzada de las ciudades cultas. Me estoy refiriendo a la Biblioteca Popular. Nació la idea de formarla entre reducido grupo de torrelaveguenses amantes del saber. La idea prendió rápidamente en el pueblo, la Cámara de Comercio ofreció su local para la primitiva instalación, y el día 13 de noviembre de 1927 se inauguraba socialmente la Biblioteca Popular de Torrelavega, después de haber tenido ya, para aquella fecha, un asombroso movimiento de libros […][18] Este mismo escritor definía la importancia de los comerciantes de Torrelavega y les dedicaba unas bellas palabras cuando hacía un llamamiento para visitar la ciudad: “No os asombréis si os dicen que todo esto lo han hecho los hombres de mandil y vara de medir”[19].  


Solicitud para construir la nueva sede de la Cámara de Comercio en 1927.
Archivo Municipal Torrelavega.


                También nos recuerda el admirado Aurelio García Cantalapiedra “el generoso apoyo prestado por la Cámara de Comercio a la Biblioteca Popular”. Durante el tiempo en que compartieron piso y salón, las actividades de La Biblioteca Popular fue escasa: el salón común a las dos entidades se encontraba lleno de muebles y enseres propios del trabajo de la Cámara que esperaban para ser enviados al nuevo domicilio[20]. La cesión para compartir la sede de la Cámara tuvo que aprobarla su órgano máximo. Lo hace el domingo 23 de octubre de 1927. A las 11.30 de la mañana se reúne el pleno de la Cámara y “aprueba por unanimidad la cesión del local a la Biblioteca Popular”. Un mes más tarde en el número 35 del Boletín Oficial de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega podemos leer la noticia: […] La Cámara de Comercio e Industria, ha dado acomodamiento a una Biblioteca Popular de vulgarización […]

 
Proyecto construcción nueva sede de la Cámara de Comercio de Torrelavega 1927. 
Archivo Municipal Torrelavega.

                Pasaron los años, catorce, desde que se había creado y constituido la Cámara de Torrelavega, y había llegado el momento de buscar una nueva sede donde albergar a la institución. Tocaba crecer y dar mayores servicios a sus asociados. Por entonces y desde 1922 era su presidente, Isidro Díaz-Bustamante Blanco[21]. Él y su Junta Directiva son los que inician las gestiones para construir la nueva sede, la primera en propiedad, en 1927. Isidro Díaz-Bustamante envía una carta al alcalde de la ciudad, donde le comunica:
                […] la construcción de un edificio de nueva planta en terreno sito frente al ferial de la Llama, colindante con la casa recientemente construida de Pedro Compostizo Fernández. […]. El escrito solicitando la licencia de obra junto a los planos del edificio, que también reproducimos, fue enviado el día 11 de julio de 1927. Se da la circunstancia que Isidro Díaz-Bustamante Blanco firma la carta como presidente de la Cámara y la recibe él mismo como alcalde[22].
            Este bonito edificio que aún hoy se conserva se construye en la Avenida Primo de Rivera que más adelante, a partir de 1930, será denominada José Ruano, en agradecimiento a las gestiones realizadas por este político a favor de los intereses de la Cámara y de la ciudad[23].
                Los planos se redactarán en 1926 y fueron aprobados el 22 de mayo junto al presupuesto que ascendía a 75.000 pesetas. Dos años antes, el 8 de noviembre, ya se había aprobado la creación de una comisión para negociar la compra de la finca que era propiedad del Conde de Torreanaz. Los designados fueron Pedro Compostizo Fernández[24] y Joaquín Ruiz de Villa[25] y la cantidad acordada 12.000 pesetas.


Proyecto construcción  nueva sede de la Cámara de Comercio en 1927: Fachada. 
Archivo Municipal Torrelavega.


            Los planos eran muy atractivos. El edificio proyectado ocupará una superficie de 280 metros cuadrados. Con una fachada principal que estaba remetida 3 metros de la alineación oficial “que se guardará con zócalo y verja”. Debido a que a este edificio se le iba a dar una doble función, por un lado ser sede de la Cámara de Comercio de Torrelavega y por otro, no menos importante, como centro docente, se habían dispuesto dos entradas. Por ello hubo que construir “un paso lateral de 2 metros de ancho y 10 de largo entre la casa de Pedro Compostizo Fernández y esta sede”. En la fachada posterior se había diseñado un acceso independiente y especial para las clases y así reservar la fachada principal para el servicio propio de la Cámara. Casi todo el edificio estaba destinado a clases en las dos alas, resultando cuatro clases con capacidad de 45 alumnos por aula. En la planta segunda y en lado izquierdo se había reservado para el salón de actos y juntas de la Cámara.
                La construcción era la de la época. El entramado horizontal de hormigón armado con ocho vigas maestras. Las fachadas de mampostería y los muros del cuerpo central de ladrillo. El forjado de los pisos era de hormigón y el pavimento de las clases de madera. “El vestíbulo de la planta baja y en la escalera principal se desarrollará una severa decoración en armonía con la importancia de estas. Los servicios, ampliamente dotados e independientes entre los propios de la Cámara y los de las clases, lo mismo ocurre con los guardarropías. En la buhardilla se habilitará la vivienda para el conserje”[26].
                 ¿Cómo se iba a financiar este proyecto? Este año el presupuesto de ingresos de la Cámara había ascendido a 123.933, 58 pesetas. El desglose era el siguiente:

INGRESOS
                                   Existencia en caja del ejercicio de 1927                     56.639,54
                                   Emisión de 550 Obligaciones 100 pesetas      50.000
                                   Ingresos por cuotas                                         17.294,04
                                                                                                 Total 123.933,58
GASTOS
                                   Presupuesto ordinario 1928                              9.659,03
                                   Presupuesto extraordinario 24 abril 1926       60.801,15
                                   Gastos extraordinarios 5 noviembre 1927      21.077,55
                                                                                                  Total 91.537,73
                                               Efectivo en caja a 1 de enero de 1929                       37.395,85

                Con estos números era imposible construir semejante obra. Por ello no le quedó más remedio a Isidro Díaz-Bustamante Blanco[27] que solicitar la ayuda del Gobierno de España. En el mes de noviembre recibe la respuesta a su petición: “una comunicación de la Dirección General de Comercio participando que su majestad el Rey se ha servido disponer que se apruebe el presupuesto extraordinario suplementario formulado por esta Cámara con destino a la ampliación de las obras para el domicilio social”[28].  Era la única forma
                La operación económica había sido aprobada por el Rey Alfonso XIII. Por una Real Orden de 24 de abril de 1926 se autorizaba a la Cámara de Comercio emitir 550 obligaciones de 100 pesetas cada una al 5.5% de interés anual y amortizables en 50 años. Por otra Real Orden la de 5 de noviembre de 1927 se autorizaba a la misma institución a emitir un Empréstito de 27.000 pesetas para “la ampliación de las obras del edificio” mediante la emisión de 270 obligaciones de 100 pesetas al 5.5% de interés anual y amortizable en 45 años. Por todo ello, la Junta Directiva aprueba “proceder a la emisión de 820 obligaciones de 100 pesetas de valor nominal al 5.5 % de interés anual”. 

 
Planta de la Cámara de Comercio e Industria.
Archivo Municipal Torrelavega


                Terminada la construcción, a finales de 1928, comienzan las mudanzas quedando la institución operativa en el nuevo edificio a partir de los primeros días del mes de enero del año siguiente. La primera Junta que se celebra es la del día 27 de enero y lo hace en el flamante salón de la Cámara. Era domingo por la mañana, la preside Isidro Díaz-Bustamante Blanco y junto a él los demás miembros de la Junta Directiva: José Molleda Ugarte[29], Valentín Sollet Alonso[30], César Herrero García[31], Antonio Pastrana, Ignacio Martínez Diaz de Entresotos[32], Luis Herrero y Juan Collado.
            Por ser un día histórico, fueron convocados a la reunión antiguos componentes de la institución: Santos Mesones García, Alfredo Lavid Rebolledo, Alfonso Pérez Gallego[33] y José de Diego Sánchez[34]. Con mayor espacio se desarrollaron más servicios y, sobre todo, un completo programa de formación para comerciantes y sus familias, que también se extendió a todos sus empleados. Impartía esta institución estudios mercantiles muy apreciados y solicitados y, también, clases de mecanografía y taquigrafía con matrícula gratuita para los hijos de los comerciantes y dependientes de comercio[35]. Hay que esperar hasta el verano de 1929 para inaugurar oficialmente la nueva sede de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega. Será el día 22 de agosto en plenas fiestas de la patrona de esta ciudad.
Torrelavega, julio 2020
                        Tomás Bustamante Gómez
www.torrelavegaantigua.com






[1] En la licencia a Pedro Compostizo para edificación de una vivienda en la calle Carrera habla de: “esquina a Miguel Primo de Rivera”. Archivo Municipal Torrelavega, 1926, Legajo H213.
[2] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/09/florencio-ceruti-y-castaneda-baron-de.html
[3] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Acta correspondiente a 25 mayo
1913. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[4] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2014/02/cesar-fernandez-fernandez-1882-1949-con.html
[5] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/04/jose-ortiz-ruiz-pasiego-por-los-cuatro.html
[6] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/06/ignacio-perez-canales-comerciante-y.html
[7] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Acta correspondiente a 27 abril
1913. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[8] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2019/05/historia-de-la-casa-de-santiago-sanudo.html
[9] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Acta correspondiente a 29 marzo 1915. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[10] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Sesión de la Cámara de Comercio del día 31 de mayo de 1915. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[11] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Sesión de la Cámara de Comercio del día 31 de marzo 1919. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[12] Torrelavega Grafica, nº 57 del 5 abril 1913.
[13] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Sesión de la Cámara de Comercio del día 9 de octubre 1919.Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[14] En 1926 esta casa será adquirida por Ángel Blanco Saiz.
[15] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, 1913/1920. Sesión de la Cámara de Comercio del día 3 de noviembre de 1919. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[16] La Prosperidad Montañesa. Noviembre 1921, pág17.                                                                                          
[17] Bustamante Gómez, Tomás: El Banco de Torrelavega 1920/1942. Artes Gráficas Quinzaños, 2009.

[18] Álbum de Torrelavega, 1929. Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega.
[19] Álbum de Torrelavega, 1929. Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega.
[20] García Cantalapiedra, Aurelio;  La Biblioteca Popular de Torrelavega, 1927-1937. Artes Gráficas Bedia,
1988, págs. 21-27.
[21] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/10/isidro-diaz-bustamante-blanco.html ; y https://www.torrelavegaantigua.com/2012/04/isidro-diaz-bustamante-sa.html
[22] Boletín Oficial Cámara de Comercio, número 26 correspondiente a febrero de 1927.
[23] Juan José Ruano (1870-1930) nace en Santander. Fue abogado, jefe provincial del partido Liberal-Conservador, Diputado a Cortes y Ministro de Hacienda. Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, segundo tomo. Acta del lunes 21 noviembre 1927. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[24] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/02/pedro-compostizofernandez-1877-1962.html
[25] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2018/09/joaquin-ruiz-de-villa-gonzalez.html
[26] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, segundo tomo. Sesión 21 de noviembre de 1927. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.
[27] Fue presidente de la Cámara del 8 de enero de 1922 al 14 de diciembre de 1931 y alcalde de    Torrelavega desde el 1 de enero de 1926 al 7 de febrero de 1928.
[28] Libro de Actas de la Cámara correspondiente al 21 de noviembre de 1927. Archivo Cámara de Comercio.
[29] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2012/05/jose-molleda-ugarte.html
[30] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/05/valentin-sollet-alonso-curtidor-y.html
[31] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2015/04/cesar-herrero-garcia-1874-1939-la.html
[32] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2014/10/ignacio-martinez-conde-diaz-de.html
[33] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2014/03/alfonso-perez-gallego-1863-1937-platero.html
[34] Libro de Actas de la Cámara de Comercio de Torrelavega, segundo tomo. Acta 27 enero 1929. Archivo Cámara Comercio Torrelavega, página 72.
[35] Tomás Bustamante Hurtado (1920-2009), padre del autor de este trabajo, cursó estudios mercantiles en esta sede de la Cámara, después de entrar a trabajar en Calzados Capillas a la edad de 7 años al quedarse huérfano de padre.