miércoles, 22 de abril de 2026

La Ferrería de Polanco en 1404. El lugar de Los Palacios y el río Ramera

 

En los lugares de Polanco y Barreda en 1399

 

En la Web del Ayuntamiento de Polanco se menciona la existencia de una importante ferrería en la Edad Media: Se estima que Polanco en 1432 tendría una población aproximada de 126 personas de Casa de la Vega, y contaba con una industria de transformación y una ferrería de considerable importancia.

Esta ferrería sería una de las primeras industrias que existieron en este lugar, si no la primera. Investigando sobre este hecho de la ´historia medieval de Polanco, basándonos en una carta de compra de la sexta parte de esta ferrería por Leonor de la Vega, estamos en condiciones de aportar algunos datos más[1].

Las ferrerías eran instalaciones industriales dedicadas a la obtención de hierro metálico a partir del mineral. Son las predecesoras de la industria siderúrgica. Las primitivas ferrerías fueron las llamadas ferrerías secas o de monte, que existieron ya en la prehistoria, en las que se utilizaba la fuerza humana para mover los martillos de las fraguas y para conseguir aire a presión. A finales del siglo XIII se dio un gran salto tecnológico, y empezaron a introducirse las ferrerías hidráulicas, que utilizaban la fuerza del agua, por lo que se situaron a las orillas de los ríos, y precisaban una infraestructura hidráulica, este es el caso de la ferrería de Polanco.

Históricamente estas ferrerías hidráulicas aparecen vinculadas a las antiguas aceñas o molinos, con los que convivían en edificios adosados o muy cercanos. Seguramente, el origen de algunas ferrerías estuvo en estos molinos, aprovechando las instalaciones existentes, evitándose así el trabajo previo que había que hacer para llevar el agua a la ferrería.

Los trabajadores de estos ingenios se llamaban ferrones, y durante la edad media constituyeron una clase social libre, no estaban ligados a un señor feudal, sino que realizaban su trabajo conforme a un contrato. Disfrutaron de un fuero propio, concedido por el rey Alfonso XI en 1355, el llamado “Fuero de Rioturbio la Vieja”, que, entre otras cosas, les eximía del pago de tributos.

Privilegio rodado de 1420 depositado en el Archivo Municipal de Torrelavega

 

La actividad de las ferrerías en Cantabria estuvo muy vinculada a otra industria que llegó a tener gran importancia desde tiempos medievales: la de la construcción naval. Aunque también se fabricaban herramientas para la agricultura, útiles de cocina……etc. Las ferrerías contribuyeron a aumentar considerablemente la riqueza del país, proporcionando medios de vida a muchos millares de personas que no hubieran encontrado acomodo en la agricultura, la pesca y la ganadería. La producción férrica entró en crisis en los años setenta del siglo XIX, quedando las ferrerías para molinos y harineras, era más rentable enviar el producto de la molienda desde el puerto de Santander a América, que elaborar hierro.

En este siglo XV el Concejo de Polanco, pertenecía al Mayordomado de la Vega, al igual que los Concejos de Campuzano, Dualez, Barreda, Ganzo, Cohicillos, La Montaña, Lobio, Tanos, Pando, Torres, Viérnoles y La Vega, además de la Honor de Miengo.

Formaban parte de las llamadas Asturias de Santillana, territorio que pasó a estar bajo la jurisdicción de la Casa de la Vega, señorío del que había sido única heredera Leonor de la Vega Cisneros, hija de Garci Lasso de la Vega y Mencía de Cisneros.

Iñigo López de Mendoza. Primer Marqués de Santillana. Colección Duque del Infantado.

 

Leonor se casó el año 1387, con Diego Hurtado de Mendoza Fernández Ayala, Almirante Mayor de Castilla. Era el segundo matrimonio de ambos; Leonor había estado casada anteriormente con Juan Téllez de Castilla, hijo ilegítimo del rey Alfonso XI, que falleció en la batalla de Aljubarrota (Portugal) en 1893, y con el que tuvo una hija llamada Aldonza.  Diego había estado casado anteriormente con Maria Enríquez de Castilla, hija ilegitima del rey Alfonso II, con el que tuvo dos hijos llamados Pedro, fallecido párvulo, y Aldonza 

Leonor de la Vega y Diego Hurtado de Mendoza fueron padres de Iñigo López de Mendoza y de la Vega[2], primer Marqués de Santillana, título que le fue concedido por los Reyes Católicos en 1443. Este, a su vez, fue padre de Diego Hurtado de Mendoza, primer Duque de Infantado, título que le fue concedido en 1475. A partir de aquí, el señorío de la Vega pasó a ser propiedad de sus sucesores los Duques del Infantado.

Se encuentra en el Archivo Histórico Nacional[3] una carta de compra realizada en Polanco, y con fecha del miércoles día 20 del mes de agosto de 1404. Dicha compra la realiza Doña Leonor de la Vega, ya viuda de Diego Hurtado de Mendoza, Almirante de Castilla, fallecido dos meses antes en Guadalajara a los 37 años, “que Dios dé Santo Paraíso”.

El objeto de la compra es la sexta parte de la Ferrería de Polanco, en el lugar de Los Palacios de ese Concejo, en el agua del rio de Ramera, por un precio de tres mil ciento cincuenta maravedíes.

Diego Hurtado de Mendoza. II Marqués de Santillana. Museo del Prado.

  

Los vendedores propietarios de ella son Sancho Roys de los Palacios, su mujer Mencía y su nuera María Alfonso de la Lastra con licencia de su marido Alfonso Roys, moradores del lugar de Los Palacios en el Concejo de Polanco. Sancho Roys y Mencia tuvieron un hijo “que Dios perdone” que se llamaba Alfonso Roys. Ante el escribano de Santillana del Mar, Alfonso Fernández de Oviedo. Siendo testigos García de Quintana, hijo de, Pero Quintana; Gutier Valles; Ruiz García; Diego de Iglesia criado de Fernando Sánchez Calderón, y otros.

Así se describe en una parte del documento:

Sepan quantos esta carta vieren, como yo Sancho Roys de los Palacios, fijo de Alfonso Roys que Dios perdone, e yo Dª Mencia su mujer, moradores que somos en el dho. Lugar de los Palacios que es en el dho. Concejo de Polanco, e yo Maria Alfonso, fija de Diego Alfonso de la Lastra, mujer que soe de Alfonso Roys de los Palacios, fijo del dho. Sancho Roys, con licencia del dho. Alfonso Soys mi marido que está presente e lo otorga y me da poderio para ello, e yo el dho. Alfonso Roys lo otorgo e le do poder y licencia para todo lo que la dha., Maria Alfonso, mi mujer, en esta carta fesiere y otorgare, e lo he, e abré por firme e por valedero para agora y para en todo tiempo del mundo, so obligazion de mis vienes que para ello obligo ganados, y por ganar.

Nos los dichos Sancho Roys e Dª Mencia, su mujer, y María Alfonso, otorgamos y conoscemos que abemos por firme por valedero para agora e para en todo tiempo del mundo la bencion y vendida que bos Alfonso Roys, fijo de nos los dos. Sancho Roys y Dª Mencia e marido de María Alfonso facisteis y otorgasteis a Ntra. Sra. Dª Leonor de la Vega, fija de García Laso de la Vega, mujer de Dn. Diego Hurtado de Mendoza, Almirante de Castilla, que Dios dé Santo Paraíso.  De la sesma parte de la Ferreria de Polanco con la sesma parte de las dos paradas de azeñas que están cerca de la ferrería, pobladas en una casa que nos Sancho Roys, Dña. Mencia y María Alfonso, habemos y heredamos, la qual Ferreria y Aceñas están pobladas en el Solar del Lugar de Los Palacios en el agua del rio de Ramera. La sesma parte de las Aceñas con al tanto de sus presas y represas y aguas corrientes y estancas, según están pobladas con al tanto de sus solariegas y ferramenta y madera y teja que en la Ferreria agora está, e con la sesma parte de los Barquenes con sus entradas e salidas y con todos y quantos derechos e Nos y cada uno de Nos en la dhta. sesma parte de la Ferreria e Azeñas aviemos y podriemos aber de cielo a tierra. La qual dha. vencion de todo lo sobre dicho por quantia de tres mil y ciento y cinquenta maravedíes de esta moneda usual que agora corre, que fasen dos blancas un maravedí que por ello todo bos dio y pagó de los quales dichos tres mil y ciento cincuenta maravedíes pagastes y diestes a nos las tres quartas partes que nos cabian en que montó dos mil y trescientos sesenta y dos maravedíes y cinco dineros de las quales dichos maravedíes nos damos y otorgamos por bien pagados y por bien entregados a toda ntra. Voluntad e pasaron todos los dhos. Maravedíes a ntro.

 Poderío e sobresto renunciamos las Leyes del fuero, y del derecho que fablan en razón de la paga del aber non visto, nin contado, la una Ley en que dis los testigos de la Carta deben ver pasar la paga que se fesier o parte de ella de dineros o de otra cosa, e la otra Ley en que dis que fasta dos años cumplidos es Omen tenido de probar la paga que fesier, salvo si aquel o aquellos que rescebieren la paga renunciaren esta Ley, e nos los dhos. Sancho Roys e Dª Mencia su mujer y Maria Alfonso asi renunciamos estas Leyes, y cada una de ellas, e todas las otras Leyes y usos y fueros y Derechos y Ordenamientos escriptos o non escriptos qu en contrarioi podiesen ser mostrados, o allegados por nos o por alguno de nos, o por otro en nuestro nombre o de alguno de nos contra la bencion y vendida que bos fesistes y otorgastes a la cha. Sesma parte de la dcha. Ferreria y Aceñas, según dho. Es que nos non bala, nin seamos sobrello, nin sobre parte dello ooydos, nin recebidos en juicio, nin fuera de juicio, ante Alcalde, nin Jues, nin otra Justicia que sea, o se pueda, nin ante ningún nin algún fuero eclesiástico, nin seglar, nin ante otra persona nin personas que sean, e dil día de la fecha de la Carta que bos otorgasteis a la dha. Sra. DªLeonor de la dha. Sesma parte de la dha. Ferreria e Azeñas según dho. es en adelante……………………………………………………………

E porque esto sea firme, otorgamos esta carta, e rogamos a D. Alfonso Fernandez de Obiedo, escribano publico en la Villa de Sta. Yllana, en la Merindad de Asturias de Santa Yllana que escribiese, o fesiese escribir esta carta, e la signase con su signo, a los presentes que sean de ello testigos, fecha la carta en el dho. Lugar de Polanco, miércoles veinte días del mes de Agosto año del Nacimiento de Ntro. Sr. Jesucristo de mil y quatrocientos y cuatro años. Testigos que estaban presentes para testimonio, García de Quintana fijo de Pero Quintana, y Gutier Valles, y Ruiz García fijo de Juan García de Artacho, vecinos de Polanco, e Diego de Iglesia criado de Ferrand Sanchez Calderon, y otros. E yo Alfonso Fernandez escribano publico sobre dicho, que todo lo sobre dicho fui presente con los dhos. Testigos, e por otorgamiento e ruego de los dhos. Sancho Roys e Dª Mencia su mujer, e Alfonso Roys su hijo, y Maria Alfonso su mujer, esta Carta escrebí e fis aquí en ella mio signo.- Alfonso Fernandez de Obiedo.

Documento de venta

 

En los legajos[4] de la Casa de la Vega, cajón 2, legajo 1 y numero 35, encontramos las compras, que, en el año 1399 hizo Leonor de la Vega. Compras que hizo con su marido Diego Hurtado de Mendoza, Almirante Mayor que fue de Castilla”. Eran “diferentes solares, heredades y otros bienes en los lugares de Polanco y Barreda”. Las ventas y las consiguientes compras se detallan en “pergaminos autorizados por Ruy Martínez, escribano público”.



[1] El documento original se encuentra en el Archivo Histórico Nacional y una copia, en el Archivo   Municipal de Torrelavega.

[2] Así aparece siempre el apellido de su padre, era normal en aquel tiempo que no coincidieron exactamente el apellido del padre y el del hijo.

[3] Una copia se encuentra en el Archivo Municipal de Torrelavega, cedida en depósito por el actual Barón de Peramola, Florencio Ceruti García de Lago.

[4] Ortiz Real, Javier; Doña Leonor de la Vega, pagina 77. Aprobación de una carta de venta a favor de Leonor de Vega de la sexta parte de la ferrería de Polanco con la sexta parte de dos paradas de acerías próxima a dicha ferrería por 3.150 maravedís el 26 de agosto de 1404.

martes, 6 de enero de 2026

Eleuterio Eguren Fernández (1862-1936), jefe de la Policía Municipal Torrelavega.

 

 
Eleuterio Eguren Fernández


Hace muchos años, en otro siglo y en una Villa bien distinta a la de ahora, vivió una persona luchadora que veló durante más de treinta años por la seguridad de sus convecinos, los torrelaveguenses. Se llamaba Eleuterio Eguren y era el jefe de la Guardia Municipal.

         Nunca imaginó Eleuterio Eguren Fernández, que era así como se llama nuestro biografiado, que muchos años después, un descendiente suyo, Javier López Estrada iba a ser el alcalde del pueblo que tantos quebraderos de cabeza le causó. Ni tampoco, que el marido de su bisnieta Pilar iba a regir los destinos del municipio de Torrelavega y, también, los de la región. No en vano, Javier López Marcano fue, como su hijo, alcalde de esta ciudad y, además, consejero del Gobierno Regional de Cantabria en varias consejerías. Esta es la verdadera historia que les vamos a contar.

 

ELEUTERIO EGUREN FERNÁNDEZ (1862-1936)

         Eleuterio Eguren Fernández nació en Zurita en 1862. Era hijo de Francisco Eguren y Maria Fernández, ambos naturales de Zurita. Aunque no existen actas sacramentales de aquella época en Zurita y todavía no se había puesto en marcha el Registro Civil para poder documentar el año de su nacimiento, estamos en condiciones de asegurar que es correcta la fecha de nacimiento que aportamos, 1862, porque sabemos la fecha en que se casó y los años que tenía, 24, y, también, sabemos la fecha en que falleció y los años que tenía, 74, y en ambos casos el cálculo coincide. Por lo tanto, podemos afirmar que Eleuterio nació en 1862.

         Pasa la niñez en la casa de sus padres, con sus hermanos; en la escuela del pueblo y correteando por las callejas del pueblo en la mitad del siglo XIX. Pronto se traslada la familia a la villa de Torrelavega y es aquí donde conoce a la que, más adelante, será su mujer.

Cuando Eleuterio Eguren tiene veinticuatro años se casa[1], el día 15 de febrero de 1886, en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, con Isidora Presmanes Bárcena, cinco años mayor que él y viuda de José Villegas con el que había tenido una hija llamada Rogelia.

Isidora Presmanes Bárcena, había nacido[2] a las seis y media de la mañana del 8 de marzo de 1857 en Torrelavega. Era hija legitima de José Presmanes, de oficio carpintero, y de Ciriaca Bárcena, nacidos en esta misma

Villa donde están avecindados. Isidora era nieta por vía paterna de Juan Presmanes, natural de Santiago de Heras, en la Junta de Cudeyo, y de Maria Herrero Blanco, que había nacido en Abiozo en el Valle de Carriedo. Por línea materna era nieta de Miguel Bárcena, natural de Rivero, y de Josefa Cabada, nacida en Sovilla, ambos del Ayuntamiento de San Felices, y todos vecinos de esta villa de Torrelavega.

Les casa en la sacristía el presbítero de esta parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, Ceferino Calderón. “Desposé en la Sacristía de dicha parroquia”[3]. Esto posiblemente ocurrió porque la novia estaba embarazada de seis meses y en aquellos años la iglesia aplicaba distintos criterios que en la actualidad. Fueron testigos de su boda los torrelaveguenses Domingo González-Tánago y Alfredo González Rivas.

Los padres de Isidora, José Cruz y Ciriaca Bárcena, se habían casado[4] en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación en la Plaza del Grano de la villa de Torrelavega, el 12 de enero de 1850. El novio tenía 22 años, los mismos que la novia, cuando les desposa Josef María Sánchez de Riancho, cura párroco de esta iglesia.

Además de Isidora, José y Ciriaca, tuvieron siete hijos más:  Maria Magdalena[5] (n.1851), Marceliano[6] (n.1854), Micaela[7] (n.1855), Enrique[8] (n.1859), Maria Mercedes[9] (n.1860), Maria Dolores[10] (n.1861) y Serafín[11] (n.1865).

También conocemos a algunos de los hermanos de Eleuterio. No a todos porque volvemos a recordar que no había libros sacramentales de aquella época de Zurita. Tenía una hermana que se llamaba, Francisca Eguren[12] que se casa[13] con Paulino Fernández en Torrelavega el 6 de septiembre de 1884. Tuvo el matrimonio varios hijos: a Dolores, que falleció[14] cuando solo contaba con nueve años, a Enrique, Martina, que falleció[15] a los 8 meses de edad, Pilar, María Ángeles, Águeda, Luis, Rosalía y Jesús.

Sabemos también que Eleuterio tuvo otro hermano que murió joven. Félix Eguren Fernández casado con Bernardina Alonso, natural de la villa de Torrelavega, y que falleció[16] a los 26 años de una neumonía, el 9 de marzo de 1890. Tres meses después de su fallecimiento nacerá, el 14 de junio, su único hijo, Félix Eguren Alonso[17].

 

HIJOS DE ELEUTERIO E ISIDORA

Eleuterio Eguren e Isidora Presmanes tienen, además de Rogelia, que Isidora aporta a su nuevo matrimonio, ocho hijos más. Sofia (n.1886), Leoncia Julia (1887-1888), Antidia Simona (n.1889), María Sacramento (n.1891), María Isolina (1892-1893), Gerónimo (n.1894), Cecilia (n.1896), María del Pilar (n.1897), que es la línea sucesoria que interesa a nuestra historia, y Eleuterio (n.1899).

         De estos nueve hijos, tres mueren muy jóvenes. Dos párvulos, Julia Leoncia Julia y María Isolina; y el tercero, Eleuterio, fallece con tan solo 28 años de edad. Daremos cuenta de todos ellos.

De este último, sabemos que Eleuterio Eguren, con el mismo nombre que su padre, nace[18] a las siete de la mañana del día 4 de enero de 1899. A los siete días fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Torrelavega. Se casa en La Montaña en 1925 con Aurora González Maruri y muere[19] en Sierrapando al año de casarse, cuando contaba con 28 años, el 19 de abril de 1926. 

Julia Leoncia Eguren (1887-1888) nace[20]  el 11 de abril de 1887 y fallece[21] a los once meses de edad, el 27 de febrero de 1888, a consecuencia de una enteritis. Al día siguiente fue enterrada en el cementerio de Geloria.

María Isolina Eguren (1892-1893) nace[22] a las seis de la mañana del 30 abril de 1892. La bautizaron en la iglesia de la Consolación el 4 de mayo de ese mismo año. Isolina murió[23] con un año de edad. el día 6 de enero de 1893 a consecuencia de una “laringitis aguda”. 

Hablaremos también de su hija mayor, Sofia Eguren (1886-1913), que nace[24]  a las tres y media de la tarde del día 30 de abril de 1886 en la villa de Torrelavega. Fue bautizada el día 2 de mayo del mes siguiente por Ceferino Calderón, presbítero, cura propio de la parroquia de Nuestra Señora de Consolación en dicha Villa.

         Sofia casa con el torrelaveguense, José Palacio Rivero, con el que tiene dos hijos, Juan y Rosario. Sofia fallece[25] muy joven de “fiebres gripales” cuando solo cuenta con 25 años, el 21 de abril de 1913. Sus restos reposan en el cementerio de Geloria.



Antidia Simona Eguren (n.1889) nace[26] el 28 de octubre de 1889 en Torrelavega. A los pocos días, el día uno de noviembre, es bautizada en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. Más adelante con treinta años, se casa[27], el día 3 de diciembre de 1921 en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Torrelavega, con Jerónimo José Uffo. El novio, que era cubano y de color, tenía 34 años y había nacido en El Recreo, localidad perteneciente a Matanzas en la Isla de Cuba. Era viajante de comercio e hijo natural de Leonarda, que había nacido en la localidad de Máximo Gómez, perteneciente a la provincia de Matanzas, Cuba.

El diario de la mañana El Cantábrico recoge la noticia en sus páginas:Hoy sábado, en esta iglesia parroquial, han contraído matrimonio la simpática bella señorita Antidia Eguren, hija de nuestro celoso jefe de la guardia municipal, Don Eleuterio Eguren, y el activo viajante del comercio “La ciudad de Granada”, don Jerónimo Uffo, de nacionalidad cubana”.

Les casó el sacerdote ecónomo de Peñacastillo, Ángel Bolloqui y celebró la misa el párroco de Posada de Llanes, Serafín Blasco. Actuaron como padrinos Luciano Barquín y su esposa Asunción Azcárate. Después de la ceremonia religiosa, que se celebró a primera hora de la mañana, “el numeroso acompañante fue obsequiado con un espléndido desayuno, servido en el hotel de Horga”[28].

 

Antidia Eguren Presmanes

 

Gerónimo Eguren (n.1894) nace[29] a las 9 de la noche del 6 de noviembre de 1894. A los siete días fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Torrelavega. Con 18 años se casa[30] con Isabel Fernández Fernández en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el 11 de agosto de 1913. La novia, de la misma edad que él, era natural de Villapresente e hija de Pablo Fernández, natural de Villacarriedo, y de Carolina Fernández nacida en Villafufre.

       Otra de las hijas de Eleuterio e Isidora, Cecilia Eguren (n.1896), nace[31] a las once de la noche del 1 de febrero de 1896. Ocho días después es bautizada en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. Cecilia se casa[32], con 47 años, con Baltasar Sánchez Fernández, el 30 de abril de 1945, en la iglesia de la Asunción de Torrelavega. El novio de 46 años, natural de Torrelavega y domiciliado en Sierrapando, estaba viudo. Había estado casado, en primeras nupcias, con Consuelo Caballero Andrea, que había fallecido el día 30 de agosto de 1935 en Torrelavega. Baltasar era hijo Celestino Sánchez, natural de La Robla, León, y de Ramona, natural de Frómista, Palencia.

        María Sacramento Eguren (n.1891) nace[33] a las seis de la mañana del 19 de enero de 1891 en Torrelavega. A los seis días fue bautizada en la parroquia de Nuestra señora de la Consolación. Se casó el 14 de agosto de 1926 en la parroquia de San Pedro El Real de Madrid, con Tomás Sánchez Merino. 

         Y, por último, está María del Pilar Eguren (1897-1978), que nace[34] a las 8 de la noche del 7 de mayo de 1897. A los siete días fue bautizada en la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Torrelavega en la céntrica Plaza del Grano.

      En su casa, en el segundo piso del número 11 de la Plaza de San Bartolomé, fallece[35], la hija del jefe de la Guarda Municipal, Pilar Eguren Presmanes, a los 81 años de edad, el día 20 de octubre de 1978. Había estado casada con el comerciante Manuel Estrada Cuetos (1892-1976) con el que tuvo nueve hijos, Pilar (n.1918),  Manuel (n.1919), segundo Manuel (n. 1922), que muere[36] con tan solo 11 años, el 3 de marzo de 1934, José (n.1924), Elisa (n. 1925), Luis (n. 1928), Carmen (n.1930), tercer Manuel (n, 1935) y Luciano (1926), que es el que sigue la línea sucesoria.

Luciano Estrada Eguren (1926-1999) nace[37] en Torrelavega el 23 de noviembre de 1926. Bastantes días después, el 18 de diciembre, es bautizado en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Torrelavega. Era hijo de Manuel Estrada Cuetos, natural de Campuzano y de Pilar Eguren de esta ciudad de Torrelavega. Fueron sus abuelos paternos, Cándido Estrada, nacido en Molledo Portolín y Dominica Cuetos natural de Torrelavega; y sus abuelos maternos, nuestro biografiado, Eleuterio Eguren, e Isidora Presmanes.

Luciano Estrada se casa con Pilar Gandarillas García (1932-2021) con la que tiene cuatro  hijos, Luciano, Carmen, Silvia y Pilar Estrada Gandarillas. La novia había nacido en Zurita el 28 de septiembre de 1932. Era hija de Domingo Gandarillas y Carmen García. Pilar Gandarillas que es la que sigue nuestra investigación fallece[38] en Torrelavega, cuando contaba con 88 años, el 16 de junio de 2021. Al día siguiente fue enterrada en el cementerio de Geloria en la Llama.

 Luciano Estrada, cuando contaba con 72 años, fallece[39], en su casa de la Plaza de San Bartolomé, el ocho de junio de 1999. Al día siguiente fue enterrado, cerca de su casa, en el cementerio de Geloria. La comitiva fúnebre se encaminó por la cuesta de los Desamparados hasta llegar al camposanto de la Llama.

El matrimonio Estrada Gandarillas tuvo cuatro hijos, Luciano, Carmen, Silvia y Pilar. Está última nace[40] en Zurita de Piélagos y se casa con Javier López Marcano en la iglesia de San Julián de Zurita de Piélagos, el dos de septiembre 1979. Javier, que había nacido en Tanos, Torrelavega, el 26 de enero de 1955, y Pilar tuvieron tres hijos, Leticia[41] (n.1980), Alba (n.1991) y el actual alcalde de esta ciudad, Javier López Estrada (n.1981). La cábala, pues, está resuelta.

 

ELEUTERIO EGUREN FERNÁNDEZ, GUARDÍA MUNICIPAL

Pero volvamos al primer eslabón y protagonista de nuestra historia. Al año siguiente de casarse, Eleuterio Eguren fue nombrado guardia municipal, era 1887. Tarda tan solo dos años en ascender a jefe de la Guardia Municipal de Torrelavega, “debido a su inmejorable comportamiento”.

 

Guardia Urbano

Desde el 1 de julio de 1887 al 14 de enero de 1889

 

Jefe de la Guardia Urbana

Desde el 15 de enero de 1889 al 14 de noviembre de 1908

 

Cabo de la Guardia Urbana

Del 12 de julio de 1917 al 5 de marzo de 1923

  

Es el alcalde Guillelmo Gómez Ceballos[42] quien le nombra “jefe de la fuerza diurna y nocturna de esta Villa con un sueldo de 865 pesetas”. “Por el artículo 74 de la Ley Municipal, el 1 de julio de 1887, le designa Guardia Municipal, con el doble carácter de Interventor armado del Matadero, estando a las órdenes del jefe José Blanco, y de prestar igual servicio que los demás guardias y vestir uniforme”

Eleuterio Eguren dimitió dos veces, de su puesto de guardia municipal. La primera de ellas, voluntariamente, en 1908, y la segunda en 1927 “por circunstancias especiales”[43], que más adelante desvelaremos.


Eleuterio Eguren Fernández

 

Es en el mes de noviembre de 1908, estando de alcalde Alberto Velarde[44], cuando Eleuterio Eguren presenta la dimisión como jefe de la Guardia Municipal de Torrelavega. Según las crónicas de aquellos años “el alcalde admite la dimisión”[45]. El Cantábrico correspondiente al 15 de noviembre de 1908 recoge la noticia: “Nos dicen de Torrelavega, que ayer sábado presentó la dimisión de su cargo el jefe de la Guardia Municipal de aquella ciudad, Eleuterio Eguren, habiéndole sido admitida en el acto por el alcalde accidental D. Alberto Velarde”.

Durante seis años, entre 1908 y 1014, vive con su familia en Barreda, donde la empresa Solvay & Compañía empezaba a desarrollar su actividad industrial. Desempeña el puesto de jefe de la seguridad en la empresa belga. Durante estos años que trabaja en esta empresa química, “presenta inmejorables referencias”.

El 6 de noviembre de 1914, el alcalde Julián Urbina le repone en su antiguo puesto de jefe de la Guardia Municipal de Torrelavega. Al año siguiente sabemos que “Eleuterio Eguren detiene a un individuo”[46]. Por lo tanto, ya estaba en ejercicio. Estará en este puesto hasta que cesa, por segunda vez, en 1923 por terminante oficio del alcalde propietario en aquella fecha, señor Pedraja.

Han trascurrido nueve años más como jefe de la guardia Urbana y decide jubilarse. Aquí comienza una lucha personal, que durará varios años, para conseguir una jubilación remunerada.

Eleuterio nos deja escrito de su puño y letra las condecoraciones y distinciones que recibió:

“En 1900 fui condecorado por su Majestad El Rey y en su nombre por la Reina Regente del Reino María Cristina, con la Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica como recompensa de servicios extraordinarios y, muy especialmente, a la captura de criminales”.

    Recibí a mi nombre un oficio laudatorio de la catástrofe del Machichaco, expedido por el ayuntamiento de Santander y la medalla conmemorativa por mi cooperación de auxilios en referida catástrofe”. Esa Medalla del ayuntamiento de Santander le fue concedida el 15 de febrero de 1894 por el alcalde de la capital José María Trevilla, con “un voto de gracia, por los humanitarios trabajos realizados en la horrible catástrofe del Machichaco”.

    Con esas distinciones y tras treinta años sirviendo al ayuntamiento cuando pretende jubilarse “no disfruta ni cinco céntimos de retiro”. Estos son los datos.

·                        El 31 de enero de 1923 el ayuntamiento “acordó abonar el sueldo de un año al jefe de la Guardia Municipal Eleuterio Eguren.

·                        El 24 de enero de 1923, la comisión de hacienda dictamina que no debe abonarse ninguna jubilación, pero para compensar su retiro aconseja abonar el sueldo de medio año que asciende a 1.095 pesetas.

·                    El 5 de marzo de 1923 “cesa del cargo de jefe de la Guardia Municipal debiendo hacer entrega del uniforme y armas en su poder”

El decano de la prensa diaria de Santander La Atalaya se hace eco “de los excelentes servicios prestados por el jefe de los guardias municipales” y se preguntaba el porqué de la “tacañería de algunos concejales que le han negado al señor Eguren unas cuantas pesetas en concepto de retiro, que tiene bien merecido”[47].

Eleuterio Eguren siempre luchó por conseguir una jubilación que estaba seguro haber merecido. Fue un defensor a ultranza de las jubilaciones, pero no solo para unos pocos. “En la sesión del Ayuntamiento del 17 de enero de 1923 pasó a informe de las Comisiones de Hacienda y Gobernación una instancia en que el jefe de la Guardia Municipal, don Eleuterio Eguren, solicitaba se le jubilara”. Esto es lo que podemos leer en El Cantábrico correspondiente al 18 de enero de 1923, sobre este hecho.

 Medallas y distinciones conseguidas por Eleuterio

 

Era el último día del mes de marzo de 1923 cuando se emitió el dictamen: “no procede acceder a lo solicitado en atención a que no existen precedentes de jubilación, ni pensión de ninguna clase”[48].

         ¿Qué fue lo que ocurrió en aquellos años con la jubilación de Eleuterio? Él mismo nos lo deja escrito y firmado. No, nos lo han contado, es lo que, según su opinión, ocurrió. 


Vamos a relatar, primero, la petición y motivación que hizo, en 1922, Eleuterio Eguren cuando solicita una pensión vitalicia. “Durante cerca de treinta años he prestado mis servicios en este ayuntamiento y por ello suplico me sea concedida una pensión vitalicia, la que crean conveniente, sobre todo porque ya lo han hecho con otros empleados con menos categoría y menos años de servicio” decía nuestro protagonista. Pedía justicia el jefe de la Guardia municipal.

         Cuando hace la petición por escrito, Eleuterio tiene 61 años, estaba casado y seguía como jefe de la Guardia Municipal de Torrelavega, estamos ya en 1923.

“Me encuentro achacoso por haber sido herido años atrás, y no contando con otros medios de subsistencia que el haber que disfruto del referido cargo, me veo en la necesidad me sea concedida una modesta pensión que me permita atender, o al menos ayudar, en las más apremiantes necesidades mías y de mi esposa también, imposibilitada desde hace varios años”.

Efectivamente, su mujer no se encontraba nada bien e imposibilitada para hacer cualquier trabajo. Al año siguiente, en enero de 1923, fallece su mujer Isidora Presmanes Bárcena y Eleuterio se queda solo.

Para convencer a los munícipes, vuelve a detallarles una relación de sus méritos, que son muchos e importantes:

1.     “A los 25 años de edad en 1887 - escribe Eleuterio- fui nombrado Guardia municipal, ascendiendo a jefe de la expresada Guardia en 1889”.

2.     “En 1908, por causas ajenas a mi voluntad, presenté la dimisión del cargo, siendo nuevamente a desempeñarlo en 1914, por el entonces alcalde Julián Urbina en virtud de ruego del comercio de este término municipal”.

 
Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica concedida por Alfonso XIII

 

Los robos y tropelías habían aumentado seriamente y los comerciantes y el alcalde estaban preocupados.

3.     “En 1900 fui condecorado por su Majestad El Rey y en su nombre la Reina Regente del Reino María Cristina, Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica como recompensa de servicios extraordinarios y, muy especialmente, a la captura de criminales”.

4.     “Un oficio laudatorio de la catástrofe del Machichaco a mi nombre, expedido por el ayuntamiento de Santander y la medalla conmemorativa por mi cooperación de auxilios en referida catástrofe”.

Eleuterio tuvo mucha relación con todos los jueces que trabajaron en esta plaza, como también, con los alcaldes que presidieron las diferentes corporaciones municipales mientras él fue jefe de la Guardia.

5.     “En 1902, el día cuatro de mayo, que me encontraba prestando el servicio de noche en esta ciudad, a las 10 de la noche recibí una puñalada por un criminal siendo esta la causa por la que, en la actualidad, me encuentre impedido para dedicarme a otra ocupación, estando necesitado para mi sustento y el de mi esposa”.

El agresor que se llamaba Fernando Vela Buenaga, fue condenado a siete años de prisión mayor y multa de 500 pesetas[49].

Con esta hoja de servicios Eleuterio solicita “un retiro razonable por sus treinta años de servicios, con no muy buenos resultados”[50]. Los hechos ocurrieron así:

Como ya hemos dicho, solicita la jubilación[51] el 17 de enero de 1923 redactando una instancia a las comisiones de Hacienda y Gobernación solicitando su retiro. Al año siguiente, el 11 de febrero de 1924, en un pleno municipal, el concejal Restituto Berrazueta solicita al secretario “que se lea el escrito firmado por el ex jefe de la Guardia Municipal Eleuterio Eguren que prestó servicios en esta ciudad durante muchos años. El secretario accede a ello y lee la instancia “que pide se le conceda una pensión vitalicia”. Tras una ligera deliberación, se acuerda que pase lo solicitado a estudio y dictamen de la Comisión de Hacienda.

El periódico El Cantábrico del 10 de enero de 1924 nos relata este hecho:El concejal D. Restituto Berrazueta expone su deseo de que se trate del escrito firmado por D. Eleuterio Eguren, ex jefe de la Guardia Municipal, que prestó servicios en esta ciudad durante muchos años, y el Ayuntamiento accede a lo propuesto, leyéndose por el secretario después la instancia, en que pide se le conceda una pensión vitalicia. Tras ligera deliberación, se acuerda que pase lo solicitado a estudio y dictamen de la Comisión de Hacienda”[52].

Al mes siguiente en sesión del Ayuntamiento correspondiente al 9 de febrero de 1924, “la Comisión de Hacienda informa que se deniegue lo solicitado por D. Eleuterio Eguren, ex jefe de la Guardia municipal”[53]. Este contratiempo no acobarda a nuestro personaje, lo volverá a intentar, incluso unos meses antes de su fallecimiento.

El delegado Gubernativo del distrito de Torrelavega-Villacarriedo, Vicente Portilla, escribe una carta, el 11 de agosto de 1925, al alcalde de Torrelavega Bonifacio del Castillo Orcajo. Le apremia a interesarse por esta jubilación: “Mi distinguido amigo. Le remito la instancia que promueve Eleuterio Eguren en suplica de que se le conceda una jubilación por los 28 años de servicios que dice prestó en su ayuntamiento. Acéptela y sométala al estudio de la Corporación, si no hay nada que lo impida; y hágame el favor de comunicarme el resultado ó resolución que a la misma dé”[54].

En 1927, se acababa de crear una Nueva Asociación de Empleados del Ayuntamiento y sale en su defensa. También, el periódico El Cantábrico toma partido por Eleuterio:

            “Hoy a esta nueva Sociedad de Empleados del Ayuntamiento de Torrelavega nos dirigimos para que vea la manera de defender un caso justísimo que ocurre con un ex empleado, y que, desde luego, demuestra el abandono grande en que se tiene a los que, después de prestar muchos años servicios irreprochables, se encuentran separados del cargo.

En resumen, treinta años sirviendo al Ayuntamiento, para verse al fin de los cuales, en el más completo abandono, ya que no disfruta, en la actualidad, ni de cinco céntimos de retiro.

Con esta lucidísima hoja de servicios solicitó repetidas veces el señor Eguren el que le señalasen un retiro razonable a sus treinta años de servicios, siendo desoído. Nosotros creemos que la nueva Asociación de empleados municipales debe preocuparse de lo sucedido a este ex jefe de Policía, viendo la manera de que el Ayuntamiento recompense sus largos años de servicio con alguna remuneración”[55].

La solución que adoptó el consistorio municipal parece ser que no fue la adecuada. La Voz de Cantabria lo puso de manifiesto, denunciándolo, desde sus páginas.

“Ayer mañana hemos tenido ocasión de presenciar algo que nos produjo honda tristeza. Vimos a un anciano, muy conocido en nuestra ciudad y vecino de ella durante muchísimos años, entregado a la faena de abrir una zanja a lo largo del camino del cementerio. Un hombre que casi no podía con el pico, sudoroso, entregado a un rudo trabajo que, indudablemente, no podrá soportar por mucho tiempo. Nos referimos al que fue antiguo Jefe de la Guardia Municipal, D. Eleuterio Eguren”.

“Este señor, que en la actualidad cuenta 64 años, de los cuales prestó 29 de servicio en el Municipio, salió de él sin obtener jubilación. Con el exiguo haber de 75 pesetas mensuales empezó a prestar sus servicios, llegando en los tres últimos años a cobrar como máximo 180 pesetas, retirándosele en el año 1923 por causas que nosotros y alguno más conoce, las cuales no son todo lo claras que eran de esperar”.

Es el concejal Pedro Matías Gómez[56] el que solicita en una sesión ordinaria celebrada en el ayuntamiento el 18 de octubre de 1927, que “se nombre a Eleuterio, después de haber trabajado más de 30 años en esta institución, que se le nombre para alguno de los trabajos que por su edad pueda desempeñar”. La propuesta se concretó aún más, “podría desempeñar labores de limpieza del Ferial de la Llama, Pabellones de Exposición”.

 El puesto no tendría derecho a jubilación alguna, ni derechos pasivos, y “el jornal que se le aplique saldrá del capítulo de improviso”. Certifica y firma esta propuesta, el secretario del ayuntamiento Cándido Moreno Fernández de la Reguera.

Fue Isidro Díaz-Bustamante Blanco[57] siendo alcalde, con sus compañeros de corporación, los que le nombraron “empleado para la inspección y limpieza del Ferial de La Llama, del local de la Exposición de ganados, y de todo aquel barrio” y de esta manera facilitarle un sueldo mensual. La Comisión permanente, “designa a Eleuterio Eguren como Empleado de este ayuntamiento para la ejecución de trabajos de limpieza en el ferial de la Llama, Pabellones de la Exposición y otros cometidos, sin derecho a la jubilación con un sueldo de 4 pesetas al día”[58].

Lo que pareció una salida al mal momento económico por el que pasaba Eleuterio, no fue así

“A un anciano como es él, proseguía la publicación, si se le quiere ayudar a que se gane el sustento de sus últimos años de vida, debe buscársele otra ocupación. En el Ayuntamiento, entre las mismas brigadas obreras, existen puestos cuyo trabajo no es tan fuerte como el asignado a D. Eleuterio Eguren. No solamente por humanidad sino, también, por espíritu de justicia”[59].

El jefe de la Guardia Municipal era una persona de principios. Cuando cesa de su cargo en 1908 y se va a trabajar a una incipiente Solvay no lo hace por voluntad propia. Tiene que llegar el nuevo régimen para enterarnos el por qué presentó su dimisión

Su primer cese tiene que ver con las desavenencias políticas que tuvo con el alcalde Federico Rodríguez Piró[60]. Nos relata Eleuterio por escrito: “El 14 de noviembre de 1908 por causas ajenas a mi voluntad, causas políticas, tuve la necesidad de presentar la dimisión del cargo siendo el alcalde Federico Rodríguez Piró”[61]. Esta será su primera dimisión.

“Eleuterio Eguren fue nombrado, nuevamente, el 12 de julio de 1917 jefe de la Guardia Municipal hasta el día 5 de marzo de 1923, que por no haber querido dar el voto de él y el de sus hijos e hijos políticos a cierto Cacique en las elecciones celebradas aquel año, fue suspendido de empleo y sueldo”[62]. Será su segunda dimisión.


 
Eleuterio Eguren, jubilado

 

         Ya en los años treinta, Eleuterio Eguren “solicita permiso para viajar a Madrid, petición que le fue concedida”[63]. En el último mes del año de 1935, “el alcalde Ramón Torre firma, el día 17, una subida de su jornal de 5.50 pesetas a 7”. Esta subida se debe a la insistencia del empleado municipal Eleuterio Eguren sobre su situación económica. Unos días, antes, el doce de diciembre escribe a la corporación municipal en estos términos:

“Eleuterio Eguren como empleado del ayuntamiento durante más de cuarenta años, expone a la Corporación Municipal lo siguiente:

-                 Que no tengo otros medios que el humilde jornal de 5.50 pesetas y ante la carestía de la vida, me veo obligado a solicitar un jornal de 7,50 pesetas.

-                 Fui durante treinta y tantos años jefe de la Guardia Municipal donde fui herido gravemente y de cuyas heridas me hallo resentido y en esta última etapa de mi vida me falta salud.

-                 Por mis actos en las inundaciones y otros trabajos me entregaron la Cruz de Isabel La Católica”.

Concluye Eleuterio el escrito con una petición a la corporación municipal:

“Y aunque no soy partidario de establecer comparaciones, veo que hay otros empleados que no prestaron tantos años como yo, que disfrutan de un jornal mínimo de 7.50 pesetas. Por ello me atrevo a suplicar a todos los concejales que debido a mi ancianidad y a mis años de servicio acuerden la solicitud que es de justicia”[64].

Al final, no le subieron tanto como solicitaba, pero se acercaron mucho a su petición.

Eleuterio no cesa en su empeño. Con la llegada de la segunda República, intenta nuevamente conseguir lo que según sus convicciones era de justicia. Era el 27 de julio de 1936 cuando hace un alegato a favor de la Republica y en defensa de sus peticiones.

    Afirma que, “el 22 de junio de 1908 fui felicitado de oficio por el alcalde Federico Rodríguez Piró por los buenos trabajos que realizó en las dolorosas inundaciones[65] que hubo en esta ciudad el día 19 de este mes de junio.

-             Que en 1900 por la captura de criminales y maleantes le fue concedida la Cruz de Isabel La Católica.

-                 Que, en 1902, el 4 de mayo prestando el servicio de noche fue herido alevosamente por la mano de un criminal.

-             Tengo en mi poder varios oficios de los señores jueces de instrucción del partido judicial de Torrelavega, como varios alcaldes dándome las gracias por la captura de ladrones”.

    Por último, hace un alegato a favor de la República, a la vez que solicita justicia para su petición. Lo escribe así nuestro biografiado:

“La llegada que fue la época de la justicia con el advenimiento al poder de la República, con lo cual van desapareciendo las lacras de la vieja política, tan infame y rastrera, que lo bueno que hoy uno hacía y otro deshacía mañana, por todo recurro a ustedes demandando Justicia”. Era el mes de julio de 1936. Dos meses después fallece Eleuterio Eguren, un servidor público.

 

FALLECIMIENTOS DE ISIDORA Y ELEUTERIO    

Primero había fallecido la mujer de Eleuterio, Isidora, que lo hace[66], a la una de la tarde del día 31 de enero de 1923, a consecuencia de un derrame cerebral. Contaba con 60 años y muere trece años antes que su marido. Al día siguiente fue enterrada en el cementerio de Geloria. Dejaba seis hijos vivos, Antidia, María Sacramento, Cecilia, María del Pilar, Gerónimo y Eleuterio. De su primer matrimonio deja a una hija llamada Rogelia.

Un tumor de laringe acabará con la vida de Eleuterio. Cuatro meses antes de su fallecimiento, solicita, el 12 de mayo de 1936, un permiso de quince días “porque tengo que ir a la Casa Salud Valdecilla para someterme a una ligera operación”[67]. El alcalde Pedro Lorenzo[68] se lo concede: “en virtud de las facultades que me concede el Reglamento de funcionarios vengo a concederle quince días de Licencia”.

Los medios regionales recogen la noticia. Esto es lo que podemos leer en El Cantábrico correspondiente al fatídico día del 18 de julio de 1936:

“En la Casa de Salud Valdecilla ha sido sometido a una difícil operación quirúrgica, el ex jefe de la Guardia Municipal, Don Eleuterio Eguren, estimado amigo nuestro, a quien deseamos un pronto y total restablecimiento”.

Dos meses después fallece[69] a las seis de la tarde del día 7 de septiembre de 1936 en Torrelavega, cuando contaba con 74 años de edad. Murió a consecuencia de un tumor de laringe. Vivían todavía cinco de sus hijos, Antidia, María Sacramento, Gerónimo, Cecilia y María del Pilar, todos mayores de edad.

La Voz de Cantabria correspondiente al 11 de septiembre de 1936 recoge el fallecimiento: “Confortado con los Santos Sacramentos y la bendición apostólica, ha fallecido a los 74 años de edad el señor D. Eleuterio Eguren Fernández, quien durante muchos años desempeño el cargo de jefe de la Guardia Municipal de Torrelavega, a satisfacción de todo el vecindario.

La muerte del señor Eguren ha causado en la población profundo sentimiento, pues el finado, por su acrisolada honradez y hombre de bien, gozaba de la estimación de los convecinos. Enviamos a los hijos, hijos políticos, nietos, sobrinos y demás apreciable familia nuestro más sentido pésame”.

Parece ser que el Ayuntamiento corrió con los gastos de la tumba donde está enterrado en el Cementerio de Geloria.

Esta es, pues, sucintamente la historia de ese servidor público, bisabuelo de la madre de quien hoy ostenta la Alcaldía de nuestra ciudad.

 

Torrelavega, enero 2026 

Tomás Bustamante Gómez

www.torrelavegaantigua 



[2] Libro Bautizados Torrelavega (1852-1859), folio 170 vto.

[4] Libro Casados Torrelavega (1835-1873), folio 182 vto.

[5] Nacida el 22 de julio de 1851. Libro Bautizados Torrelavega (1830-1852), folio 252.

[6] Nacido el 6 de enero de 1854. Libro Bautizados Torrelavega (1852-1859), folio 57 vto.

[7] Nacida el 29 de septiembre de 1855. Libro Bautizados Torrelavega (1852-1859), folio 116 vto.

[8] Nacido el 16 de febrero de 1859. Libro Bautizados Torrelavega (1852-1859), folio 251 vto.

[9] Nacida el 24 de septiembre de 1860. Libro Bautizados Torrelavega (1859-1866), folio 62 vto.

[10] Nacida el 23 de septiembre de 1861. Libro Bautizados Torrelavega (1859-1866), folio 106 vto.

[11] Nacido el 12 de noviembre de 1865. Libro Bautizados Torrelavega (1859-1866), folio 239 vto.

[12] Fueron sus abuelos paternos Victoriano Fernández, natural de esta Villa, y Balbina Quintana, natural

     de Penagos; y los maternos Francisco Eguren y María Fernández, naturales y vecinos de Zurita.

[13] Libro Casados Torrelavega (1873-1890), folio 2

[14] Falleció de “tuberculosis” y fue enterrada en el cementerio de Geloria, el 9 de julio de 1894. Libro

    Difuntos Torrelavega (1890-1896) folio 145 vto.

[15] Falleció de “fiebre gástrica” y fue enterrada el 5 de noviembre de 1894 en el cementerio de Geloria.

    Libro Difuntos Torrelavega (1890-1896), folio 158.

[16] Libro Difuntos Torrelavega (1886-1890), folio 227 vto. y 228.

[17] Libro Bautizados Torrelavega, folio 219 vto.

[18] Libro 15 Bautizados, folio 137.

[19] Libro 14 Difuntos Torrelavega (1923-1930), 128 vto.

[20]  Libro Bautizados Torrelavega (1886-1890), folio 58.

[21] Libro Difuntos Torrelavega (1884-1890), folio 144.

[22] Libro 14 Bautizados, folio 77.

[23] Libro Difuntos Torrelavega (1890-1896), folio 97 vto.

[24]  Libro Bautizados Torrelavega 1886-1890, folio 1.

[25] Libro Difuntos Torrelavega (1908-1916), folio 149.

[26] Libro Bautismos Torrelavega (1886-1890), folio 177 vto.

[27] Libro Casados Torrelavega (1910-1923), 212 vto.

[28] El Cantábrico de 4 diciembre 1921.

[29] Libro 14 Bautizados, folio 194.

[30] Libro Casados Torrelavega (1910-1923), folio 65 vto.

[31] Libro 15 Bautizados de Torrelavega, folio 4.

[32] Libro Casados Torrelavega (1936-1950), folio 162.

[34] Libro 15 Bautizados de Torrelavega, folio 66.

[35] Libro Difuntos Torrelavega. Libro 20, folio 518 vto.

[36]  Libro Difuntos Torrelavega (1930-1938), folio 129 vto.

[37] Libro Bautizados (1926-1929), folio 57 vto. y 58.

[38] Libro 24 Difuntos Torrelavega, folio 311.

[39] Libro Difuntos Torrelavega. Libro 22, folio 125.

[40] En Zurita de Piélagos el 7 de marzo de 1957.

[41] Nacida el 3 de agosto de 1980.

[42]  Guillelmo Gómez Ceballos (1858-1916) fue alcalde de Torrelavega de 1887 a 1890.

[43] El Cantábrico correspondiente al 27 mayo 1927.

[44] https://www.torrelavegaantigua.com/2019/07/alberto-velarde-blanco-1876-1950.html

     Y https://www.torrelavegaantigua.com/2015/02/alberto-velarde-blanco-1876-1950-la.html

[46] El Cantábrico correspondiente al 5 enero 1915.

[47] La Atalaya del 4 de febrero de 1923.

[48] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H 145, 97.

[49] La Atalaya correspondiente de al21 diciembre 1902.

[50] El Cantábrico correspondiente al 27 mayo 1927.

[51] El Cantábrico correspondiente al 18 enero 1923.

[52] El Cantábrico correspondiente al 10 enero 1924.

[53] El Cantábrico correspondiente al 10 febrero 1924.

[54] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H 145, 105.

[55] El Cantábrico 27 mayo 1927.

[56] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/08/pedro-matias-gomez-sanchez-comerciante.html

[57] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2013/10/isidro-diaz-bustamante-blanco.html

[58] Archivo Municipal Torrelavega, legajo H, 145,92.

[59] La Voz de Cantabria de 23 octubre 1927.

[60] Era hermano de la bisabuela del autor de esta biografía, Cándida Rodríguez Piró.

[61] Bustamante Gómez, Tomás; Federico Rodríguez Piró. De Flandes a Chile. Gráficas Quinzaños.

[62] Archivo Municipal Torrelavega, legajo, H 145, 94.

[63] Era el 13 de mayo de 1935.

[64] Legajo H 145,96.

[65] Ver https://www.torrelavegaantigua.com/2020/05/graves-inundaciones-en-1908-en.html

[66] Libro Difuntos Torrelavega (1916-1923), folio 250 vto.

[67] Archivo Municipal Torrelavega, H 145,101.

[68] Bustamante Gómez, Tomás; Correspondencia de Jesús Cancio. Artes gráficas Quinzaños, 2025.

[69] Libro Difuntos Torrelavega (1930-1950), folio 188 vto. y 189.